La FLACSO y Pinochet

Andrés Ortiz Lemos Escritor y académico.  PLAN V 19 de julio del 2016

La inteligencia, el diálogo y la visión crítica de la realidad son incompatibles con la estupidez, el autoritarismo y la tiranía

Me imagino que, con la persecución a Flacso y a la Universidad Andina, lo que se quiere es transformarlas en lugares sumisos a la torpe ideología del gobierno y que lleguen a ser, a la fuerza, institutos de cuestionable calidad académica gobernados, como en una hacienda, por familiares de funcionarios públicos, muy bien pagados, como es el caso del IAEN.
La Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) fue creada en 1957, por iniciativa de la Organización de Naciones Unidas, y específicamente de la Unesco. La institución nace por la necesidad de generar un espacio para la investigación científica y el análisis crítico de la realidad social latinoamericana. Su fundación fue estipulada por la  Primera Conferencia Regional sobre la Enseñanza Universitaria de las Ciencias Sociales de América del Sur, en Río de Janeiro (1956). Los Estados miembros de esa iniciativa acordaron la construcción de un centro de investigación de alto nivel, que tenga a su vez estatus de organismo internacional a fin de potenciar su autonomía.

La sede de Flacso fue, originalmente, Santiago de Chile, teniendo renombrados académicos venidos de diversas partes del mundo entre sus investigadores. Uno de sus primeros directivos fue el doctor Ricardo Lagos, quien también tenía  talento para la administración pública (entre otras cosas llegaría a ser presidente de su país). Flacso se convirtió rápidamente en un referente internacional de investigación y lectura crítica de las condiciones sociales del hemisferio. La gravitación del debate intelectual sobre asuntos latinoamericanos, paradójicamente inmerso en universidades del norte, empezó a  moverse hacia el sur, lo cual era exactamente lo que se esperaba.

En 1973 el autoritarismo, la violencia estatal, y la ignorancia del poder crudo llegó a Chile de la mano de Augusto Pinochet. El dictador siguió estrictamente la lista de tareas que todo déspota que se respete debe cumplir: silenció a la prensa, persiguió a los opositores, encarceló a los líderes sociales, atentó contra los derechos humanos, y desde luego, aniquiló la autonomía universitaria. Flacso, un centro de estudio que promovía la investigación y el debate, pronto fue perseguido, los fondos estatales que necesitaba le fueron retirados y se inició una paulatina intimidación de académicos críticos. La Flacso tuvo que salir de Chile. La inteligencia, el diálogo y la visión crítica de la realidad son incompatibles con la estupidez, el autoritarismo y la tiranía.

Flacso Ecuador se fundó en 1974, el mismo año de la expulsión de Flacso en Chile, y en gran medida se benefició del exilio de intelectuales que tuvieron que abandonar ese país por la persecución que Pinochet inició en su contra. Los aportes que este centro de pensamiento ha realizado en el ámbito de la investigación y la formación intelectual en nuestro país no necesitan ni siquiera mencionarse. Al ser un organismo internacional, Flacso ha llegado a tener sedes en la mayoría de países latinoamericanos, incluso hay una Flacso en España, y las sedes tienen literalmente miles de convenios y acuerdos con las mejores universidades de Europa, Estados Unidos y Asia, demostrando cómo el pensamiento del sur ha encontrado su paso para influenciar los debates académicos del norte. No citar un artículo o libro de Flacso significa no conocer el tema tratado, en el mundo de las ciencias sociales, si estas hacen referencia a una problemática latinoamericana.

La persecución que Flacso Ecuador y la Universidad Andina (UASB) están sufriendo en estos momentos no es casual. En efecto, obedece a las mismas razones y los mismos principios que inspiraron su persecución y cierre, en el caso chileno, por parte de Pinochet. Al gobierno le aterroriza cualquier espacio que puede procurar reflexión crítica, porque esta conduciría irremediablemente a cuestionar el autoritarismo, la corrupción y la falta de libertades que son las bases sobre las que se funda cualquier proyecto totalitario. No solo que Flacso y la UASB tienen entre sus filas académicos con las suficientes herramientas técnicas como para desenmascarar la trama autoritaria en la que estamos viviendo, sino que el carácter internacional de esas universidades les dota de un estatus especial que les permite un nivel de autonomía universitaria ya fragmentado en el resto de universidades desde la promulgación de la Ley de Educación Superior del 2010.

El interés en erosionar la autonomía de las universidades internacionales, y el énfasis en despojarlas del presupuesto que les corresponde legítimamente, tiene como objetivo la invasión de los últimos espacios de pensamiento autónomo de alto nivel que quedan en el país. Me imagino que lo que se quiere es transformarlos en lugares sumisos a la torpe ideología del gobierno, y que lleguen a ser, a la fuerza, institutos de cuestionable calidad académica gobernados, como en una hacienda, por familiares de funcionarios públicos, muy bien pagados, como es el caso del IAEN.

 

http://www.planv.com.ec/ideas/ideas/la-flacso-y-pinochet

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