INGRESO A LA UNIVERSIDAD

Carlos Castro Riera

Desde que se expidió la Ley Orgánica de Educación Superior, corresponde a la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (SENESCYT), con sede en Quito y cuyo Secretario Nacional es designado por el Presidente de la República, diseñar, implementar, administrar y coordinar el Sistema Nacional de Nivelación y Admisión (SNNA), para lo cual es su deber coordinar con el Ministerio de Educación la articulación entre el bachillerato y la educación superior pública.

Uno de los componentes del SNNA, es el Examen Nacional para la Educación Superior (ENES), a través del cual los bachilleres pueden ingresar a las carreras universitarias de conformidad con los puntajes establecidos por la SENESCYT y los cupos determinados por las universidades de acuerdo con su capacidad, esto es, número de profesores, aulas y más recursos materiales y humanos.

Los medios de comunicación informan de la cada vez mayor complicación que existe para ingresar a la universidad y el sufrimiento y angustia de los estudiantes que pugnan por un cupo de estudio, existiendo numerosos jóvenes que no pueden acceder a la carrera que les gusta o que tienen que estudiar otra forzadamente o simplemente no han podido ingresar a ninguna carrera universitaria con todas las consecuencias que aquello conlleva.

Se ha pretendido explicar la situación descrita, argumentando que aquello se debe a que ha mejorado el nivel de la educación media, existe un más alto rendimiento académico y que por ello se han incrementado los promedios para acceder a las carreras universitarias.

Esa hipótesis es discutible, pero si es inobjetable que los estudiantes ya se han familiarizado con el tipo, forma y contenido del examen de ingreso (ENES) y ahora se prepararan por su cuenta para rendirlo, adquieren textos que traen baterías de preguntas similares a las del examen de ingreso y toman cursos particulares para adquirir destrezas para dicho examen. Es decir hay más alto rendimiento respecto del examen de ingreso como tal, lo cual no debe confundirse con mejora sustancial de la educación.

También es un hecho incuestionable que las universidades públicas no han podido aumentar la oferta de cupos para las carreras porque aquello implica ampliar sus edificaciones, aulas, adquirir e instalar mobiliario, tener más profesores y en general contar con los recursos materiales y humanos necesarios, lo cual depende del presupuesto que les otorgue el Estado, tanto  más si de conformidad con nuestra Constitución la educación superior pública es gratuita hasta el tercer nivel.

El problema del ingreso a la universidad se agrava, porque como el SNNA está centralizado, los bachilleres se contactan a través de un computador, situación diferente a lo que ocurría cuando el sistema de ingreso era manejado a través de las propias universidades, en cuyas Facultades los aspirantes a ingresar podían directamente informarse sobre la existencia de cupos y optar por ellos, tanto más si algunos estudiantes a última hora no hacían uso del cupo, el cual podía ser ocupado inmediatamente por otros interesados que les seguían en puntaje.

Urge por lo tanto una evaluación objetiva de lo que está ocurriendo con el sistema de nivelación y admisión, con la participación de todos los actores, para hacer los correctivos necesarios y mejorar el sistema, lo cual supone dialogar en forma urgente entre el Ministerio de Educación, la SENASCYT y las universidades, para beneficiar a los bachilleres.

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Archivado bajo Educación, Educación Superior, matriculación

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