La Universidad Virtuosa

Arturo Villavicencio
Docente – investigador

Universidad Andina Simón Bolívar,  Quito, Octubre 2014

 

Resumen
La reforma universitaria emprendida por Gobierno gira en torno a la retórica de una universidad emblemática, un modelo de institución destinada a convertirse en el símbolo, el ejemplo, la insignia de la universidad ecuatoriana. Frente a una universidad convertida “en el depósito de los males, en la INSTITUCION PERVERSA”, la respuesta gubernamental a la crisis de la universidad ecuatoriana consiste en la creación de una UNIVERSIDAD VIRTUOSA. Se trata de instituciones de educación superior disciplinadas y dóciles al poder, verdaderos oasis de sanidad académica, funcionales a las demandas de un capitalismo en proceso de modernización, enclaustradas físicamente y aisladas de la contaminación del resto de universidades y que se erigen en un nuevo modelo de universidad a ser imitado. Nuevos modelos de creación del conocimiento, de formación profesional y de interacción con la sociedad (sin que se aclare en qué consisten estos nuevos modelos) hacen pensar en una suerte de proyecto de transformación eugenésica de la universidad: la generación providencial e inmediata de una nueva especie de instituciones, académicos y estudiantes que de manera milagrosa se convertirán en el motor de cambio de una sociedad.

La creación de cuatro universidades emblemáticas (Universidad Nacional de Educación, Universidad de las Artes, Ikiam y Yachay) constituye quizá el más duro golpe asestado a la universidad ecuatoriana en el marco de las reformas emprendidas por el Gobierno. Es evidente que las leyes y reglamentos instructivos que pretenden normalizar y controlar la vida académica están ya produciendo efectos negativos en el quehacer universitario. Sin embargo, estos impactos pueden ser revertidos, aunque con un penoso costo, mediante la rectificación de normas absurdas. Por el contrario, la creación de las universidades emblemáticas, y esta es la tesis del presente trabajo, en lugar de representar una salida a las crisis de hegemonía, legitimidad e institucionalidad que abruman a la universidad, contribuyen a agravarlas con efectos difícilmente reversibles, por lo menos en un futuro inmediato.

La academia ecuatoriana y la sociedad toda deben tomar conciencia que la presencia de estas nuevas universidades significa la descapitalización intelectual y desestructuración de la universidad ecuatoriana en favor de una jerarquización y fragmentación de saberes secuestrados en ‘instituciones especializadas’. Se acentúa así la crisis de hegemonía de la universidad. La segmentación del sistema universitario bajo supuestos criterios de excelencia y calidad prefigura la estructuración de un sistema de educación superior elitista y excluyente que agudiza el permanente problema de democratización de la universidad y, por consiguiente, de su legitimidad. Finalmente, la prioridad de la racionalidad cognitivo-instrumental en la investigación y formación que se impone en la creación de estas instituciones significa una pérdida gradual de la autonomía universitaria al obligar a la universidad a entrar en los rudos protocolos del mercado; pérdida que la desestabiliza, la debilita como institución, induciéndola más hacia un sentido de organización. Se recrudece así la crisis institucional de la universidad.
A lo largo de todo este proceso, la universidad asiste impasiblemente a una transformación gradual en la que pasa de ser una institución relativamente autónoma a una mera dependencia de
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la burocracia gubernamental, sujeta al control de una secretaria del Gobierno y a la supervisión de la agencia evaluadora; una transformación que viene a ser un símbolo de la enorme burocratización y subordinación que la desvanece como factor decisivo en la vida nacional. De hecho, se crean las bases de un nuevo esquema corporativo entre el Estado y las instituciones de educación superior. Se produce entonces un proceso de desinstitucionalización que no se limita al interior de la organización de las universidades, sino que trasciende a las relaciones mismas de la universidad con el Estado y la sociedad. La universidad va perdiendo su sentido de institución y gradualmente pasa a convertirse en organización y cuando esto ocurre, sus actividades comienzan a ser medidas o evaluadas bajo criterios económicos de productividad y eficiencia. Su responsabilidad como institución de formación de ciudadanía y con compromisos renovados en la construcción y reconstrucción de una sociedad que demanda del conocimiento y valores para intervenir la realidad tiende a desvanecerse. Es decir, se pierde el bien público que provee la universidad.
Es este el bien público que la universidad debe rescatar como su función primordial. Esta función constituye la fuerza, la razón de ser de la universidad que la burocracia está lejos de entender y asimilar. Con un profundo sentido de la realidad, Jacques Derrida señalaba que esta fuerza de la universidad exhibe impotencia, fragilidad de sus defensas frente a todos los poderes que la rigen, la sitian y tratan de apropiársela. “Porque es ajena al poder, porque es heterogénea al principio de poder, la universidad carece también de poder propio. … Por eso hablamos aquí de universidad sin condición: el derecho primordial a decirlo todo, aunque sea como ficción y experimentación del saber, y el derecho a decirlo públicamente, a publicarlo”. Mientras esto se torne realidad en la academia ecuatoriana, las universidades emblemáticas quedaran como lo que realmente son: “un monumento al cinismo, al despilfarro y a la ignorancia”.
El presente trabajo, cuyo único objetivo es promover el debate sobre una reforma universitaria que peligrosamente se bifurca hacia trayectorias turbulentas, se inspira en el pensamiento de dos ilustres académicos: el de Hernán Malo González, filósofo y educador, cuyas tesis sobre la universidad adquieren hoy más que nunca actualidad y relevancia y el pensamiento de Boaventura de Sousa Santos, Profesor Honorario de la Universidad Andina Simón Bolívar, cuya aguda reflexión sobre la universidad del siglo XXI constituye un referente obligado para quienes todavía creemos en la Universidad de la Razón.
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Contenido1
1 Introducción: de la universidad perversa a la universidad virtuosa ….. 5
2 Las Universidades emblemáticas ….. 10
3 La crisis de hegemonía ….. 14
Universidad Nacional de Educación ….. 16
Universidad de las Artes ….. 17
Universidad de investigación de Tecnología Experimental Yachay….. 19
Universidad Ikiam ……. 21
4 La crisis de legitimidad ….. 24
5 La crisis de institucionalidad …… 28
6 La educación universitaria como un bien público ….. 31
Referencias ……. 35

 

1 El presente trabajo ha sido desarrollado en el marco del proyecto de investigacion “Universidad y Sociedad: calidad o pertinencia. El proceso de evaluación de la universidad ecuatoriana” financiado por la Universidad Andina Simón Bolívar, sede Ecuador. Los criterios expresados son de única responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan los puntos de vista de la Universidad.

 

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