La academia revistera

La academia revistera

 

Fernando Carrión (fcarrion@hoy.com.ec)

Publicado en Diario Hoy Sábado 12/04/2014

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Finalmente llegó al país el debate sobre las publicaciones que nacen de las investigaciones científicas y lo ha hecho porque, según dicen los “felipillos” locales, si no se está bajo los sistemas scimago/scorpus no se está en nada, manifestando un criterio dogmático, fundamentalista y poco soberano.

Scimago/scopus es un portal norteamericano que incluye las revistas que cumplen con ciertos requisitos definidos -por ellos- como científicos. Este portal y los indicadores de calidad académica, en esta época de globalización de la información, terminan por decidir -por sí y ante sí- cuales son las revistas y los artículos que pueden acceder al mismo y, por tanto, ser considerados de alta calidad académica. Es más, se cree que estas publicaciones son la única posibilidad de lograr “alto impacto” desechando, por ejemplo, los libros, los acuerdos inter institucionales, los seminarios, los intercambios y las investigaciones comparativas, entre otros

Las variables e indicadores no caen del cielo, son hechos por actores que, por un lado, piensan bajo consideraciones de una academia única, neutra y universal y, por otro, los presentan como algo indiscutible y carente de sujetos que lo diseñan y controlan. De esta forma Scimago/scopus se configura como un fetiche que aparenta tener una voluntad independiente de sus productores o, en otras palabras, que supuestamente no existen actores sociales que lo producen.

Un fetiche como el propuesto hace que los Scimago/scopus, aparte de ser indiscutibles, se conviertan en un objeto religioso de adoración por parte de los académicos de los países subalternos, que creen que publicar en esos espacios los convierte en seres globales, cuando en realidad simplemente viven una ficción: el nivel de participación de la academia Latinoamericana es absolutamente marginal en estos espacio.

Pero no solo eso, por esta vía se homogenizan metodologías: hoy los estudiantes de doctorado deben estudiar los requisitos para publicar en estas revistas más que aprender los métodos de investigación. También los temas tienden a seleccionarse de acuerdo a los mercados de consumo más altos; por ejemplo, un trabajo de alto contenido científico sobre la bacteria del helicobacter pylori no califica porque es una enfermedad que no tiene interés en los países centrales. O el caso del estudio sobre las enfermedades tropicales que tampoco calificó por la misma razón. Es que lo que determina la calidad del artículo -en cuanto a temas y contenidos- es la demanda de los países centrales y para eso se usan los indicadores.

Pero el problema no queda allí: en general la mayoría de estos artículos deben escribirse en inglés, lo cual limita el conocimiento en países -como Ecuador- donde la población mayoritaria no tiene el dominio de este idioma. Con ello se consigue un divorcio de la realidad investigada con el ámbito de la publicación de estos estudios, que no solo es económico sino también ético; el principio de la devolución del conocimiento no interesa en lo más mínimo.

Hoy la academia ecuatoriana intenta caminar bajo una cultura “revistera” que muy poco impacto tendrá en el conocimiento de nuestra realidad y, en cambio, si tendrá uno muy alto en la construcción de una academia destinada a satisfacer mercados externos y a los egos personales.

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